jueves, 7 de febrero de 2008

Queso asado con mojo


Aqui viene otra receta made in canarias. Keniata nos la envía y nosotros deberíamos hacerla porque doy fe que esta receta es verdaderamente sabrosa.
Yo la pobre en La Palma y es dificil de olvidar. Lrlrlrlrlrlrlrlrlrl

Ingredientes:

300 gs de queso palmero ahumado
Mojo verde o de cilantro

Se pone a asar en una sartén antiadherente 2 láminas de queso de un grosor de 1/2 cm de grueso.
Cuando esté dorado por los dos lados, se saca y se le pone encima el mojo por los dos lados
Comer enseguida!!

miércoles, 6 de febrero de 2008

Hágase Leninista

El cardenal de Barcelona, en su primera intervención pública como tal, advirtió de que el aborto, aunque se realice bajo los supuestos recogidos en la ley que lo regula, no es “moralmente aceptable”, y recordó que los legisladores no son “la fuente de la moralidad”. Y es que es incomprensible que queramos privar del derecho a la vida a los más inocentes e indefensos.

VALENTÍN ABELENDA CARRILLO, Salt (Girona)

A mi parecer, tienen usted y ese cardenal toda la razón: el legislador no es “la fuente de la moralidad”, eso sería aberrante, ¡a quién se le ocurre! Tome, por ejemplo, el caso de Emilio Botín, ese filántropo. El Supremo tuvo que absolverle a él y a sus compinches (Amusátegui y Corcóstegui). Todo lo que hicieron fue legal, pero apandaron los tíos tal botín (je, je) que la sentencia reconoció que las cantidades “transgreden ostensiblemente los topes máximos de la ética” y “pueden repugnar socialmente”. Legal, sí, pero ¿moral?

Sin embargo, la ley lo permite. A Botín y Cía., su moral (quizá acomodaticia o más ancha que la manga de un kimono) también se lo permite. A mí no, y como la ley no me obliga a llevármelo crudo (aunque sí me lo permita) no hay ningún conflicto, ¿estamos de acuerdo? Lo mismo pasa con el dichoso aborto: ninguna ley (que yo sepa) obliga a nadie a abortar, por tanto jamás entrará en conflicto su sentido moral con la ley. Sólo habría problemas si usted quisiera imponer a los demás su propia moral, como me sucede a mí, tengo que confesarlo. A mí, no sólo me parece inmoral enriquecerme yo así, sino también que Botín lo haga. Me gustaría que no fuera legal. A usted le parece inmoral que aborten los demás. Le gustaría que no fuera legal. ¿Qué podemos hacer usted y yo, amigo Valentín?

Siga el ejemplo de Lenin. Cuando llegó a Rusia y proclamó sus tesis de abril, nadie estaba de acuerdo con él. ¿Qué decidió hacer? Pues quedarse en minoría e intentar razonar con la mayoría: “¡Qué le vamos a hacer! No tenemos más remedio que explicarnos pacientemente, con insistencia”. En eso estamos también usted y yo, ¿no le parece? Y añadía: “No queremos que las masas den crédito exclusivamente a nuestras palabras. Nosotros no somos unos charlatanes. Queremos que se libren de sus errores de la mano de la experiencia”. Los charlatanes se enchufan a la red (aducen una autoridad sobrenatural, por ejemplo, o episcopal o marxista) y así se cargan ellos solos de razón, como la pila de un móvil. No quieren convencer, sino imponer. Usted y yo, en cambio, no queremos que nos hagan caso porque lo decimos nosotros, Dios, Lenin o un cardenal; queremos que la mayoría se dé cuenta por sí misma. Intentamos persuadir, ¿verdad? Con paciencia. Con insistencia. Tal vez con éxito, como Lenin.

RAFAEL REIG

http://blogs.publico.es/rafaelreig/?p=132

lunes, 4 de febrero de 2008

Tal vez la número 30

Habíamos bajado a por el pan y a dar una vuelta. Hacía una mañana espléndida y había que aprovechar ese sol que tan pocas veces estaba saliendo en el mes de enero.
Lucas iba en su triciclo y Elisa y yo andabamos tranquilos por el parque observándole desde lo lejos.

La semana había sido dura. El trabajo, la casa... nos apetecía disfrutar de esta mañana invernal y soleada.

El parque era extenso y tenía senderos para correr, para ir en bici, caminar, bancos... y hasta una virgen en una especie de altar que los vecinos habían montado para adorarla.

Avisamos a Lucas para irnos a casa. Cuando llegamos a la calle principal se arremolinaba la gente y los coches de polícia se veían por cualquier esquina.

No sabíamos si acercarnos y llevar a cabo nuestra faceta más cotilla o pasar de largo ya que no era de nuestra incumbencia.

La parte cotilla nos ganó y nos arremolinamos junto al tumulto. Cuando mis ojos alcanzaron a ver puede adivinar el cuerpo de una mujer tumbada en el suelo. Me pareció ver sangre. Elisa terminó de solucionar mis pistas.


-Es Gina. ¿No la ves?- Si la veía, pero no la habia reconocido. Tampoco entendía que hacía allí en el suelo con un charco de sangre en la cabeza.

Gina era la chica que ayudaba en la droguería y a veces nos subía la compra. También algunos sábados había hecho de canguro para Lucas cuando Elisa y yo habíamos salido a cenar.

Intenté preguntar a la gente pero nadie sabía nada.

Al final una mujer del barrio nos contó que su novio había estado toda la mañana merodeando por la tienda y cada vez que salía a llevar un pedido la abordaba. Nadie sabía que la decía pero a las 14:00 cuando Gina salió, no llegó mucho más allá que al final de la calle donde su exnovio (porque hacía un par de meses que ella le había dicho que habían terminado) la esperaba, tal vez para pedirla una oportunidad más. Tal vez la número 30. El caso es que Gina yacía en la calle llena de sangre con más de 13 puñaladas en su cuerpo.

domingo, 3 de febrero de 2008

Josep Renau



Exposición en el Museo Municipal de Arte Contemporáneo, en el cuartel del Conde Duque, del muralista y pintor Josep Renau.

Fecha: 17 de enero 2008 - 30 de marzo 2008


sábado, 2 de febrero de 2008

El tuyo y el mío

La verdad tenía un camino,
aunque a veces eran más,
el tuyo y el mío.

Descansaba tan contento,
cuando se dormía el río,
dormido.

Hoy paseo por tu cara,
recorriendo tu cuerpo,
apenas recuerdo nada,
apenas ya nada es cierto.

La mentira se expiraba,
como el ruido y el silencio,
perdido.

Dormitaba en el rubor
del momento, tranquilo,
y sincero.

Hoy ya no me queda más,
que este disfraz de muerto,
de perder lo que no es mío,
de enterrarme en este huerto.

La verdad tenía un camino,
aunque a veces eran más,
el tuyo y el mío.

miércoles, 30 de enero de 2008

Cachorros de Cocker


Haber si podemos ayudar a Antonio del que nos llegaba este correo:



Hola :

Queria ver si me podias ayudar en buscar adopcion para unos cachorritos de cocker,la madre tuvo 11 pero dos se murieron, hemos logrado colocar a tres pero todavia quedan 6. Tienen una semana y el dueño(que es mi suegro) va aesperar un poco mas, pero si no los adoptan tendra que sacrificarlos en breve.Son negros y os mando una foto para que los veais.El telefono de contacto es 6XXXXXXXX



Ya sabeis si estais interesados solo teneis que dejar vuestro comentario en el blog y os pondremos en contacto con el dueño para que pueda ser posible esa adopción.

Aqui teneis la foto. Es imposible resistirse, lo se.

martes, 29 de enero de 2008

La niebla se irá, como el vaho de mi baño y como se fue ella.

Hoy es 15 de marzo y hay tanta niebla como en mi baño cuando viene Rita a verme. Cada lunes se acerca a casa con la excusa "pasaba por aqui" y acabamos pasando la noche juntos. A la mañana siguiente se ducha, abusando como siempre del agua caliente, y dejando mi baño como esta mañana.
Rita hoy no está. Es martes, pero ayer no vino. Creo que me lo merezco por no haberme dado cuenta precisamente de eso, de que no la merecía.

Nos conocimos de la manera mas extraña y creo que lo hemos dejado de la mas normal. El caso es que yo nunca sentí la necesidad de hacerla un hueco en mi vida. El poco espacio que ocupaba se lo había otorgado ella misma

Yo la verdad es que estaba muy agusto. Era cómodo saber que tenía a alguien pero que en el fondo seguía solo sin tener que dar ninguna explicación a nadie. Ella no quería lo mismo y se empeñaba cada lunes cuando se colaba en mi casa, en mi cama y en mi baño colarse también en mi vida. Pero yo me veía demasiado mayor como para cambiar mi forma de ser. Me gusta ser independiente y nunca tuve pareja, ahora tampoco. Rita era diez años más joven que yo y veía la vida de otra manera, tal vez incluso con familia.

La empecé a apartar, la última novela me tenía desquiciado y no me apetecía pagarlo con ella.
Ella ahora sale con Santiago, el chico de la editorial que siempre la perseguía y a la que ella daba boleto sin ninguna intención tan solo porque estaba cegada conmigo.

Me hubiera gustado que ayer hubiera venido para poder saber que no estoy solo pero se que se cansó.

La niebla se irá como el vaho de mi baño y como se fue ella. Sólo quedare yo.