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jueves, 1 de octubre de 2009

LA MONEDA

La moneda tenía una canto extraño, como rugoso. Fidel la mordisqueo, como si así fuera a determinar algo concreto. Yo le miraba resignada, con los ojos en blanco y resoplando su fantochería.
- Pues parece real. - Se atrevía a decir tras su quinto: miro la moneda, mordisco.
La semana que llego la tormenta y arraso con todo, Fidel y yo decidimos marcharnos. Nuestro chamizo quedo totalmente derruído y desde que murieron mis padres no hemos estado demasiado tiempo en el mismo sitio. Asique cuando lo vimos en aquel estado, cogimos nuestras pertenencias y comenzamos a andar.
Fue ese día, en el que emprendimos nuestro viaje a tierras mejores cuando encontramos una moneda de un tamaño considerable con unos dibujos extraños, algo ennegrecida y como decía, con el canto rugoso. Fidel se avalanzó al suelo, como si hubiera descubierto un tesoro, y asi lo creia él. Penso que se habían acabado nuestras desgracias, solo teníamos que llegar a una ciudad donde hubiese gente pudiente interesada, seguramente, en aquella moneda que vete tu a saber la riñonada que podría valer.
Yo en cambio, será la vida que me hizo dura, pensaba de otra manera. Yo no tenía más fantasía que llevarme un trozo de queso a la boca, lo demás se me antojaba tan lejano que pensaba que no era para nosotros.
Efectivamente llegamos a una ciudad, las mujeres vestían lujoso frente a mi traje andrajoso y los hombres con bombín.
Fidel empezo a hacer gala de su charlatanería y pronto nos vimos siguiendo a un hombre muy bien vestido pero con cara de malo. Fidel decía que eso eran imaginaciones mías, que aquel hombre era un prestigioso coleccionista de monedas y que nos daría una sustanciosa cantidad de dinero, tanto que se nos olvidarían las desgracias pasadas.
Pero nada fueron las desgracias pasadas con las que nos esperaban.
El hombre trajeado nos llevo a una casa, de peor aspecto de la que Fidel imaginaba, pero me miro como diciendo: no saques conclusiones precipitadas. Pero corta me quede.
Cuando nos encontramos con él, Fidel le conto todas nuestras visicitudes: que eramos huérfanos y pobres, que no teníamos casa, ni familia... pero poseíamos una valiosa moneda. El hombre nos llevo a su casa y de la noche a la mañana nos convirtio en sus esclavos. Por supuesto se quedo la moneda, y es la vez que más me hubiera gustado acertar en mis pensamientos, pero esta vez me gano Fidel: la moneda era valiosa.
El hombre se hizo rico y nosotros sus esclavos. Lo único que nos queda es escapar, pero eso es otra historia.

martes, 10 de marzo de 2009

Noche en vela


Erik estaba pasando una mala racha, dormía bastante mal, asique lo que ocurrió aquella noche fue de lo más normal. El aire caliente entraba por la ventana y el sudor le caía por la frente a borbotones. El sueño iba a ser una ilusión esa noche porque claramente ese desvelo tenía pinta de durar horas.

Se levantó varias veces al baño, a la cocina, a la terraza... e hizo toda clase de inventos con la persiana. Tal vez si la bajo no entrará el calor, tal vez si la subo entrará el aire.

El suelo empezó a temblar sobre sus pies de manera ligera. Se incorporo en la cama, creyendo tal vez haberse dormido y no haberse dado cuenta. Volvió a recostarse sobre su empapada almohada he hizo el intento número 200 por dormir. De nuevo ese coletazo que le asustó la primera vez ser repitió. Esta vez no parecía ser fruto de un adormilamiento, ni de su imaginación; sus botes de colonia de la estantería habían caído al suelo.

Verdaderamente se sintión asustado y se dió cuenta que estaba siendo testigo de un terromoto. Lo había visto mil veces en las películas, en telediarios, pero no tenía ni idea de lo que tenía que hacer. Corrió a refugiarse bajo el marco de la puerta del baño, más empapado en sudor que hacía una hora por el calor.

Después de 20 minutos en esta postura por fin recupero la calma y se dió cuenta que todo había cesado. Volvió a la cama, ahora si que era imposible dormirse.

Al día siguiente con su cara de pocos amigos, y de menos después de una noche en vela, salió de casa dispuesto a encontrarse con más testigos del terremoto.

No le hizo falta llegar muy lejos. Cuando bajo la escalera y se vió en el rellano del bajo, en el portal, pudo comprobar que es lo que había pasado. Un remolino de gente alrededor de la casa de Don Bernabè le hizo sospechar. Allí si que había pasado un huracán, estaba todo completamente destrozado. Por fin comprendió. La bombona de butano de Don Bernabè estalló en la noche.

sábado, 24 de enero de 2009

Incluída Paloma


Paloma cierra la puerta cada día con un portazo seco y fuerte que me recuerda que se ha ido. Se que volvera aunque su humor mañanero parezca que va a fulminar el mundo con todos dentro.

Yo estoy buscando trabajo, y aunque no ceso en la búsqueda, tengo la sensación de que ella no piensa lo mismo. A veces sutiles comentarios, muecas fruncidas y falta de confianza me lo demuestran. Creo que cree que quiero vivir a su costa, rascándome la barriga y utilizando todo el tiempo para escribir. No se si se ha dado cuenta que ahora no tengo ganas.

Trabajaba en un diario de la ciudad y la verdad que me costo bastante encontrar ese puesto de redactor. Estaba muy ilusionado, hasta el mes de estar alli cuando me di cuenta de que era un trabajo que podía hacer cualquiera y que mi experiencia como redactor no era valorada ni en el trabajo ni en el salario.
Creo que mi intención de dar ideas nuevas en el diario fue interpretada como un acto de rebeldía y más pronto de lo que hubiera esperado me vi en la calle, buscando los papeles necesarios para solicitar la prestación.

Al principio todo fueron ánimos, incluída Paloma, hasta que esta situación se alargo en el tiempo: ya llevo 6 meses. La verdad es que me he acostumbrado a estar en casa y si que es verdad que de vez en cuando intento escribir algo o un artículo que pueda enviar como freelance, pero no me sale nada, ni tampoco trabajo.

Ahora sigo en la cama, cada día me levanto más tarde pero mañana empezaré a buscar cualquier cosa. Los marcos de las puertas cada mañana me lo agradeceran.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Los complejos siguen aqui

Lucy lleva meses asistiendo a esa clínica de la esquina, la de las ventanas que se giran y parece que vas a poder ver alguna consulta. No se que las hacen, me imagino que terminar de convencerlas.

Dice que tiene la nariz torcida, y muy grande; y a mi me parece que es un botón que acaba de coser una niña pequeña, que conserva la gracia de lo nuevo, de lo recién puesto, de lo inocente. Y dice además, que claro, la nariz tan grande y la boca tan pequeña que ni tiene labios ni tiene ná....
Asique alli está, seguramente hablando con ese cirujano que solo piensa en el dinero y no en Lucy, ni en mi, al que le va a quitar la cara más bonita del mundo.

Primero dijo que iría solo a preguntar, pero ya os cuento, que ha seguido visitando a ese médico y lo que eran consultas, preguntas, dudas, "solo me voy a informar", ha acabado en convertirse en una decisión tajante.

Esta tarde iba, creo que a inyectarse silicona en esos labios que parecen la carne de una ciruela y que ahora serán de plástico.

A las 19:00 voy a buscarla y no se que me voy a encontrar.

Alli está, Lucy sonríe, o lo intenta y yo casi lloro o intento no llorar. Es un monstruo, como una muñeca de plástico que me sonríe con su nariz, igual que la de todas, y su boca todavía mas artificial. Y la veo caminar, y meterse en el coche y es ahora cuando veo sus complejos. Su nariz y su boca, se fueron pero ellos no, ellos siguen aqui.

lunes, 2 de junio de 2008

Espejito, espejito.....


Racionalizar demasiado el intento de estar pendiente de lo que pasa alrededor.

Era como mirar detrás de un espejo y sonreir al que está delante, mirándose, también medio sonriendo, contento de la imagen que el espejo le devuelve.
Me siento como si delante de mi estuviera la bruja de blancanieves y yo fuera la voz en off que se hace pasar por espejo.

Esperar a que todo el mundo tenga esa voz que le dice que es el mejor, el más guapo, el más brillante. Esperamos continuamente esa complacencia, que a menudo, no encontramos en los demás.

No para de llover y se nota que los días siguen siendo tristes y que por más que intento decirte "que eres la más guapa", no me vale de nada porque ya estás tan lejos que no puedes oirme.

Me costó mucho asumir que te habías marchado, casi tanto, como que ya no me querías. Pero tu recuerdo ya no me hace tanto daño, y sigo esperando que suene la voz detrás del espejo. Me acabo de afeitar y miro mi cara de panoli esperando que alguién me diga lo tonto que soy, lo poco que valgo y que no vas a volver por mucho que cada día mi expresión sea más triste aunque ya me estoy acostumbrando a estar solo, a dormir solo, a rezar solo, porque ahora rezo por ti y se que seguramente no valga más que para alimentar el recuerdo que me has dejado. Cada día que me emborracho es otro salmo y así continuamente, hasta que acabo harto y vuelvo a casa donde se que ya no esperas.

Fue duro asumir que te habías enamorado de nuevo, que poco o nada te daba yo ya y que por más que lo intentara otro había subido tanto el listón que yo ya no llegaba, que ya no llegaría por más que saltará, que me esforzara, porque llevaba mucho tiempo haciendo cada día lo mismo y tal vez fue eso lo que te aburrio y separo de mi.

Ahora debería dedicarme a mirarme en otros espejos, a buscar otras caras, tal vez para alguién sea el más guapo, verdad espejito?

martes, 20 de mayo de 2008

Este invierno-otoño-primavera tan largo....

Hace un día de perros y lo que menos me apetece es salir a la calle. Miro los árboles agitarse desde la ventana con pereza, como si el viento fuera a mi a quien moviera, y me agoto.

Estoy cansada de este invierno-otoño-primavera tan largo. Es como si una estación se anidara en otra, y no terminara nunca de empezar ni de acabar del todo.

Esta vez noto como las cosas no me hacen feliz, como yo también voy encadenando un sentimiento con otro y sigo desconfianda de todo lo que me rodea.

Vuelvo otra vez a estar sola. Echo de menos el no pensar, el estar ocupada y el recibir el susurro de las cosas y no a gritos como ahora, que lo escucho todo alto y claro.

Siempre escucho la vida de la gente, es como si ellos no me vieran me siento ajena a todo y a la vez formo parte de su círculo y nadie lo forma del mío. Creo que soy marciana o invisible, o simplemente distinta.

Hace un día gris y no consigo ver color a las cosas, todo es blanco y negro y no puedo aferrarme al rojo de nada, no hay punto de color en esta historia porque es como si una estación se anidara en otra y no terminara nunca de empezar ni terminar del todo.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Estoy cansado

Me he levantado, me he duchado, he tomado un vaso de café y estoy cansado.
Creo que me volvere a la cama a escuchar la radio.
La noche la pase en vela pero no puedo volver a dormir asique apuro el último trago de café y me voy al autobús a empezar el triste día.
Trabajo en la redacción de una revista. Clasifico el correo y mando cartas, fax... y todo lo que al resto de la oficina no le apetezca a hacer. Siempre lo acabo haciendo yo.
Hoy estoy especialmente cansado, no he descansado bien. Tuve una mala noticia y mi cabeza empezo a dar vueltas conmigo en la cama. La 1:00, las 2:00... cuando eran las 5:00 empece a preocuparme ya que a las 6:30 me levantó.

Son las 8:00, acabo de entrar a trabajar. Me duele la cabeza, sigo pensando que debería haber vuelto a la cama

jueves, 27 de marzo de 2008

Desde mi ventana, la plaza, la guitarra, yo y él

Desde mi ventana veo todos los días una plaza, que nunca esta quieta. Siempre hay movimiento en ella, los niños corren y la gente va de un lado a otro siempre pasando por esa plaza.
Desde mi ventana mi mundo esta quieto y me gusta asomarme y ver que el mundo no lo está. Que la gente anda, camina, deprisa, aunque aqui todo es distinto y la gente no parece tener prisa y todos quieren estar en la calle.

Se amontonan las risas, los gritos, los golpes unos detrás de otro y yo desde la ventana se que veo la mitad y aun así, siento toda la inmesidad de la plaza.

Los días que hay mucho viento hasta las bolsas de snancks de los niños y las hojas de los árboles revolotean dando vida a la plaza. No descansa.


Desde mi ventana también veo llegar el autobús, otro elemento que no se está quieto en la plaza. Va y viene, suben y bajan, rostros anónimos aunque ya conocidos y echo de menos ir en él y escuchar las conversaciones de la gente, aprenderme un cachito de su vida en lo que dura el trayecto.


Desde mi ventana me pierdo los sonidos, solo veo los cuerpos moviéndose y se que mi silencio es la voz de mi historia. Porque para mi, ahora todo es como una película, sin sonido, subtitulada en la que cada entrada a este blog es el guión.


Cuando llega la tarde, la noche, bajo la persina me despido de la plaza, de la calle y llega él a poner música a mi historia. Y coge la guitarra y todas las canciones me parecen tristes y me siento protagonista de cada una de ellas. Quiero que aprenda a tocar salsa, y bailarla pero esta vez desde la calle, en la plaza y no desde la ventana.

lunes, 24 de marzo de 2008

Daniela

Daniela es la chica mas inteligente de la escuela de diseño.
Es bastante callada y la gusta sentarse en las primeras filas, no es peloteo, es que creo que no ve bien la pizarra.
Es delgada y seria y tengo la sensación de que no la gustaría hablar con nadie, que no es timidez, simplemente que no quiere conversar. Me he propuesto que en este curso hablara conmigo. Tal vez no nos hagamos grandes amigos, con ser compañeros me conformo.
Yo soy Víctor, tambien soy callado aunque algo payaso y no se porque cuando tengo confianza acabo haciendo tonterias, contando chistes... algunos ríen otras veces noto las caras de ellso clavandose en mi con cierto asco.

Mañana voy a faltar, tengo que ir a sellar el paro, asique tengo la excusa perfecta para al día siguiente pedirla los apuntes y empezar asi lo que quiero sea un inicio de nuestra relación.

El paro se me dio fatal, como siempre, colas interminables. Y con Daniela no fue mucho mejor.

- Perdona, ayer no pude venir y no se si te importaria dejarme los apuntes que disteis?- Apenas me miro, sonrio sin ganas :
- Yo tampoco vine.

Sonrei como mi peor cara de idiota y me sente.
Mañana se me ocurrira algo.

lunes, 18 de febrero de 2008

Domingo lluvioso

La lluvia estaba mojando el tejado de la casa de Angela. Las gotas brillaban sobre las tejas negras y notaba mis ojos tan vidriosos como su tejado.
Mire, a través de la cortina, durante mas de media hora su ventana. Me parecía extraño que todavía no se hubiera levantado, que ni siquiera hubiera visto su reflejo por el cristal de la puerta de la cocina, no haber intuído su silueta por la ventana del salón, y no haber visto a Guni, su gato subirse sobre el piano como cada mañana.
Se que era un día extraño y que tal vez fuese normal que ella estuviese metida en la cama sin ganas de asomar a este día tan triste.
La verdad es que fue difícil para todos aquella mañana cuando despertó el pueblo por el ruido de los coches y los gritos de la gente, que anteriormente fueron alarmados por los de Angela.
Ella salía como cada mañana después de levantarse y pasar ante mis ojos por el cristal de la puerta de la cocina, la ventana del salón y ver a Guni, su gato, subirse al piano siguiendo su rastro. Se disponía, como cada día, para ir a la escuela infantil donde era maestra.
Anduvo por el camino que lleva a la escuela y en la primera curva, cuando empiezan a aparecer los primeros árboles del camino, se encontró a Santiago colgando de un árbol.La soga le apretaba el cuello, su lengua salía por un lateral de su boca, los ojos también salian de sus órbitas y su rostro moraduzco se grabó en su retina.
Santiago se había ahorcado y Angela fue la primera en verle en aquella tesitura.
Ayer tampoco la vi, ni noté moviento en su casa. Hoy es domingo, domingo lluvioso y no noto nada en su casa, es que como si hubiera desaparecido.
Imagino que todo es cuestión de tiempo. Seguire un rato mas en la ventana, espero verla sino mañana la llevare un pedazo de pastel de manzana que cocinare con la excusa de poder ir a verla y saber que todo va bien.

lunes, 4 de febrero de 2008

Tal vez la número 30

Habíamos bajado a por el pan y a dar una vuelta. Hacía una mañana espléndida y había que aprovechar ese sol que tan pocas veces estaba saliendo en el mes de enero.
Lucas iba en su triciclo y Elisa y yo andabamos tranquilos por el parque observándole desde lo lejos.

La semana había sido dura. El trabajo, la casa... nos apetecía disfrutar de esta mañana invernal y soleada.

El parque era extenso y tenía senderos para correr, para ir en bici, caminar, bancos... y hasta una virgen en una especie de altar que los vecinos habían montado para adorarla.

Avisamos a Lucas para irnos a casa. Cuando llegamos a la calle principal se arremolinaba la gente y los coches de polícia se veían por cualquier esquina.

No sabíamos si acercarnos y llevar a cabo nuestra faceta más cotilla o pasar de largo ya que no era de nuestra incumbencia.

La parte cotilla nos ganó y nos arremolinamos junto al tumulto. Cuando mis ojos alcanzaron a ver puede adivinar el cuerpo de una mujer tumbada en el suelo. Me pareció ver sangre. Elisa terminó de solucionar mis pistas.


-Es Gina. ¿No la ves?- Si la veía, pero no la habia reconocido. Tampoco entendía que hacía allí en el suelo con un charco de sangre en la cabeza.

Gina era la chica que ayudaba en la droguería y a veces nos subía la compra. También algunos sábados había hecho de canguro para Lucas cuando Elisa y yo habíamos salido a cenar.

Intenté preguntar a la gente pero nadie sabía nada.

Al final una mujer del barrio nos contó que su novio había estado toda la mañana merodeando por la tienda y cada vez que salía a llevar un pedido la abordaba. Nadie sabía que la decía pero a las 14:00 cuando Gina salió, no llegó mucho más allá que al final de la calle donde su exnovio (porque hacía un par de meses que ella le había dicho que habían terminado) la esperaba, tal vez para pedirla una oportunidad más. Tal vez la número 30. El caso es que Gina yacía en la calle llena de sangre con más de 13 puñaladas en su cuerpo.

martes, 29 de enero de 2008

La niebla se irá, como el vaho de mi baño y como se fue ella.

Hoy es 15 de marzo y hay tanta niebla como en mi baño cuando viene Rita a verme. Cada lunes se acerca a casa con la excusa "pasaba por aqui" y acabamos pasando la noche juntos. A la mañana siguiente se ducha, abusando como siempre del agua caliente, y dejando mi baño como esta mañana.
Rita hoy no está. Es martes, pero ayer no vino. Creo que me lo merezco por no haberme dado cuenta precisamente de eso, de que no la merecía.

Nos conocimos de la manera mas extraña y creo que lo hemos dejado de la mas normal. El caso es que yo nunca sentí la necesidad de hacerla un hueco en mi vida. El poco espacio que ocupaba se lo había otorgado ella misma

Yo la verdad es que estaba muy agusto. Era cómodo saber que tenía a alguien pero que en el fondo seguía solo sin tener que dar ninguna explicación a nadie. Ella no quería lo mismo y se empeñaba cada lunes cuando se colaba en mi casa, en mi cama y en mi baño colarse también en mi vida. Pero yo me veía demasiado mayor como para cambiar mi forma de ser. Me gusta ser independiente y nunca tuve pareja, ahora tampoco. Rita era diez años más joven que yo y veía la vida de otra manera, tal vez incluso con familia.

La empecé a apartar, la última novela me tenía desquiciado y no me apetecía pagarlo con ella.
Ella ahora sale con Santiago, el chico de la editorial que siempre la perseguía y a la que ella daba boleto sin ninguna intención tan solo porque estaba cegada conmigo.

Me hubiera gustado que ayer hubiera venido para poder saber que no estoy solo pero se que se cansó.

La niebla se irá como el vaho de mi baño y como se fue ella. Sólo quedare yo.

martes, 15 de enero de 2008

Anita y el fracaso

Anita se levanta todas las mañanas, temprano. Calienta el café a su marido y le despide amable y atenta en la puerta del ascensor.

Se recoge el pelo y despierta a los niños con amor, porque sabe que es asi como ha de tratar a los demás. Los niños la gritan, patalean, protestan... pero acaban levantándose cuando ella sube la persiana.
Prepara el desayuno, el suyo tambien aunque ya desayunó con Manuel. Se viste, los viste y los lleva al colegio. Los deja en la puerta y va a por la compra. Vuelve a casa hace las labores, que la llevan toda la mañana, hace la comida. Come sola, porque todos estan en sus quehaceres diarios. Se toma un café, la primera vez junto con la comida que se sienta en el día, y mira un poco de la novela interminable de amor que siempre ve. Recoge la mesa, friega los cacharros y se prepara para ir a buscar a los niños. Prepara meriendas, revisa ejercicios, pregunta lecciones, prepara la cena y espera sonriente y complaciente a Manuel, que esta al caer y le gusta que la cena esté caliente, aunque él también lo esté porque lleva dos horas en el bar. Pero no importa, en la oficina todos los días son duros.

Todos estan cansados asique no tienen que ganas de hablar, normal todo el dia trabajando... Manuel no tiene ganas de nada, ya me entiendes. Asique se va a la cama, mientras Anita recoge la mesa, sin decir casi ni mú. Un "hasta mañana" entre dientes que casi es ya un ronquido porque cuando Anita ha podido ir a dormir asi se encontraba él, roncando como un cerdo.

Otro día, suena el despertador, pone el café, despide a su marido, despierta a los niños, comida, meriendas...

- Ven hijo, que te ayudo con los deberes.

- Ya he acabado. Me queda esta pregunta: ¿ En qué trabaja tu madre? En nada, mi madre no trabaja

domingo, 13 de enero de 2008

En verano no me pasaría

Ayer me pase bebiendo y la verdad odio este estado de resaca que me tiene medio tirada todo el día. Parezco un trapo y a pesar de los dos ibuprofenos que me he tomado mi ligero y molesto dolor de cabeza, no desaparece.

Hoy debería haberme puesto a escribir. Hace dos meses que mi asesor me está dando la murga y no es que sufra eso que les pasa a muchos escritores que no encuentran su inspiración, no surgen ideas y no saben que escribir. No, a mi no me pasa eso. A mi en realidad no me pasa nada y tal vez eso es lo que me tiene tan ralentilizada.

Parece que no pasan los días, que todo se quedo parado y yo me siento meláncolica y hundida. Quiero escribir, pero casi que quiero escribir de mi y no esa estúpida novela que de tan comercial que es hasta a mi me resulta odiosa. Pero se venderá, y eso es lo que importa. Que yo me sienta realizada no importa a nadie, ni siquiera al lector, pobre que no se entera.

Y así me pasa que ayer tomé mas de la cuenta. Quise estar animada, disfrutar darle movimientos a estos días tan lentos. Y la verdad es que por esa noche se lo di. Todo parecía distinto pero ahora todo sigue igual, y encima yo, con dolor de cabeza.

Si esto me pasara en verano... bueno, en verano no me pasaría. La falta de sol me tiene triste y se que me pongo a hibernar y por eso sufro esta desidia año tras año.

Ahora me iré a la ducha, pondré el agua bien caliente y pensaré en él, que está tan lejos como lo está su academia de música. Cuando venga le diré que hoy me apetece cocacola, no quiero estar mañana asi otra vez.

martes, 1 de enero de 2008

Esperando al Deseo


Estoy esperándole en la puerta del restaurante. Estoy bastante nerviosa, no paro de beber agua de la botellita que siempre llevo en el bolso. Los labios también se me quedan resecos, otra vez a echarme vaselina.
Ya le veo venir, intentare respirar cien veces antes de que este demasiado cerca de mi que note mi taquicardia.
- Hola, que tal. Llevas mucho tiempo esperando?
- Bien. No acabo de llegar
- Es que se me ha escapado el autobús…Entramos

Su brazo abre la puerta y entro detrás de él viendo su pelo bajando por la nuca, observándole desde abajo porque es bastante mas alto que yo.
Nos sentamos en una mesa en un rincón, lejos de la puerta y las ventanas. Yo por un momento me creo que estoy sola con él, ya que las mesas contiguas están vacías y sólo oigo su voz. Me embeleso escuchándole y mirando sus labios carnosos pronunciando cada sílaba.

- Pu-es a-yer lla-me a el- se-ñor que te di-je pa-ra lo del pi-so….-

Estaba deseando abalanzarme sobre él y besarle despacio el cuello, parecía tan suave y yo no quería perder ese detalle. Bajaría mis manos por su pecho y me enredaría en el poco pelo que suponía que debía tener.

Intentaba concentrarme en su conversación pero era difícil cuando el pensamiento que mas se me aparecía era verle desnudo junto a mi acariciándome el cuerpo.
Me imaginaba los botones de su pantalón desabrochándose pausadamente mientras yo apenas podía tragar saliva. Imaginaba sus piernas fuertes y sus brazos poderosos alzándome en el aire para llevarme a la cama. Yo estaría nerviosa pero no intentaría ocultar mis defectos, su belleza me derrumbaba.
Besaría cada sílaba en su boca y bebería de sus labios una y otra vez. Besando otra vez su cuello, su pecho, sus brazos, su ombligo, su pelvis, su pene, sus muslos… sin cansarme.
El me acariciaría según bajase por su anatomía hasta volver a subir a su boca de caramelo y notarle por fin dentro de mi.

- La cuenta, por favor. Estás muy callada.
- Nada, es que … he tenido mucho curro esta semana y … tengo la cabeza allí, aquí.. en fin maldito trabajo.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Mi madre y yo

Mi madre se ha empeñado en que vayamos juntas de compras. Nunca hacemos nada juntas, más que nada porque no nos llevamos muy bien, y tal vez ha pensado que ya es hora de que hagamos las paces. Pero de compras.... no me interesa mucho ir a comprar nada, no soy coqueta, no me gustan los complementos, ni joyas, fulares, ni ir a la última... todo lo contrario que a ella. Pero bueno yo también voy a hacer un esfuerzo.
Mi madre es una directiva de una conocida revista de moda. La verdad es que es una triunfadora y a veces me siento demasiado pequeña a su lado. Tal vez por eso nunca he competido con las mujeres en el físico y en la ropa, ya que en mi caso no gano ni a mi madre. Tal vez por eso ando tan desaliñada como ella me dice. Me tuvo con 20 años y juntas parecemos hermanas, solo que ella es la hermana guapa.
Básicamente me crio mi abuela porque ella estaba casi siempre viajando, reuniones maratonianas y la verdad la veía poco.
Nunca me he sentido muy cercana a ella. A mi me gustan los bollos de mantequilla, el olor de la leña en la lumbre, el otoño y los mofletes rosados de mi abuela. A mi madre el champan, las joyas y los vestidos de firma.
Vendrá a buscarme sobre las 19:00 para ir al centro comercial de las afueras. Luego seguramente iremos a cenar.
Ya veo llegar su coche
- Todavía estas así?. Creía que ya estarías arreglada.
- Ya lo estoy -Pensé
Empezamos mal. No tengo nada más elegante que estos vaqueros. Empezamos mal.
Estuvimos toda la tarde de tienda en tienda. Se empeño en que me probara un montón de modelitos que me disfrazaban de payaso, de mujer fatal, de ejecutiva... de todo lo que no soy.
Después fuimos a cenar a un restaurante cercano.
Mientras mi madre pinchaba sus trocitos de ensalada y troceaba su pollo a la plancha sin sal, vi sus arrugas, las que no había visto nunca, sus miedos, su edad. Vi que tenia problemas, que no todo era el glamour que yo sentía, y vi que estaba sola.
Entonces me sentí mas cerca de ella que nunca. Y pensé que me había encantado el dia y que me encantaba ir a cenar con ella.
- Esta buenísimo mamá, cuando repetimos? – En su rostro se dibujo una tierna sonrisa.

sábado, 15 de diciembre de 2007

11:00 A.M


11:oo a.m. No para de sonar el despertador. Cada cinco minutos. Apoyo la frente sobre la almohada y me vuelvo a incorporar. Como puedo me arrastro al baño de nuevo. Otra vez a devolver. Llevo devolviendo desde las 10:00, cuando sono el despertador por primera vez. En cada vómito me maldigo. Hacia 5minutos que deberia estar en la sala de espera de una multinacional, esperando al Sr. Smith que había hecho un hueco en su agenda para conerceme y poder ofrecerme un puesto en la empresa. Era el favor que me hacía el padre de Silvia, tal vez cansado de verme como un vago.
11:10 ahora creo que he echado un cacho de mi estómago. Creo que me voy a morir me encuentro cada minuto peor.
Habíamos ido a cenar. Silvia no paraba de decirme lo importate de esta entrevista. Yo lo veia como un enchufe y aunque sentía responsabilidad en la entrevista veía a la legua que me estaban haciendo un favor porque nadie confiaba en mis dotes de escritor y de todas formas era una manera de asegurar el futuro de su hija.
Despues de cenar la acompañe a casa y cogi un taxi: - a la Calle Melancolía, por favor- directo a casa. El tráfico esa noche era denso y el marcador empezo a parecerme demasiado elevado, para eso, para lo que soy, un escritor frustrado.
- Pare por aqui cuando pueda.- El taxi se acerco a la acera y me dejo al lado de la típica taberna irlandesa, asique me me ti dentro. Recuerdo pedir cuatro jarras de cerveza, a partir de ahi no se cuantas mas bebi. Recuerdo vagamente andar por la calle dirección a casa, mareado, confiando ciegamente que al dia siguiente me levantaría a la hora, ingenuo de mi, y sin resaca.
Creo que solo quería liberarme esa noche, ya que me sentía una marioneta de Silvia y de su padre, que se empeñaban en cambiarme forzosamente. Se que mi idea de la vida no tenia nada que ver con aquella familia bien que creía mas en los hechos que en las ilusiones. Y yo era todo lo contrario. Creo que bebí, para celebrar lo calzonazos que era y lo "feliz" que sería a partir de hoy con mi nueva vida del hombre que no soy.
11:30. Ya no suena el despertador. He dejado de devolver.
Ahora suena el móvil. Ni lo miro, se quien es. Creo que volvere a la cervecería.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Mañana fría


Era una mañana fría y la verdad que no apetecía salir de la cama aunque estaba deseando vestirme y acabar con todo de una vez.
Se que no nos volveríamos a ver después de esto aunque yo sentía que le conocía de toda la vida. Le conocía a través de las historias de su madre, de sus hermanos, 8 ni más ni menos, de su mujer y las caras de sus hijas.
Aquella noche salí tarde de trabajar. Eran vísperas de navidades y nos tomamos algo en la oficina, porque es lo típico que se hace en estas fechas.
Estaba cansada y decidí irme a casa, además ya se estaba haciendo tarde. No había alcanzado todavía la incorporación de la carretera cuando Ángel se cruzo en mi camino y yo no le vi. Salí del coche turbada y asustada y allí le vi en el suelo con un charco de sangre en la cabeza. Estuve unos segundos paralizada pero rápidamente llame a la ambulancia
Desde entonces no hay día que no vaya a verle al hospital. Y allí esta el tumbado en la cama, en coma y yo con un sentimiento de culpabilidad que ya alcanza casi un año.
Durante ese año he conocido a su familia y me he convertido en uno mas de ellos .Ya Ángel me es familiar y ellos también.
Ángel salió hace unos días del coma, y estoy muy contenta. Mañana tenemos un juicio y no se que pasara. Él para mi es como un primo, un pariente, yo para el no se lo que seré. Además desde que salió del coma no le he vuelto a ver. Hoy será el primer día y estoy nerviosa pero deseando saber que piensa de todo esto, si hay secuelas y si me guarda rencor por dejarle postrado durante un año en una cama sin conocimiento.
Era una mañana fría pero salí de la cama y me vestí. Me encontré frente a el. Tenia una expresión de bonachón que no conocía, y comprendí que siempre formaría parte de su familia y que evidentemente no me guardaba rencor

viernes, 30 de noviembre de 2007

La Acampada


Habíamos aparcado lejos de la carretera , porque así estaríamos cerca del río y podríamos acampar lejos de los ruidos de los coches. Llegamos tarde pero todavía había luz y pudimos montar la tienda. De momento solo estábamos Edu y yo, pronto llegarían los demás.
Empezamos a montar la tienda y bueno entre los dos en un momento estábamos sentados en el suelo, con una cerveza y mirando el cielo. Empezaba a refrescar y los demás todavía no habían llegado. Edu les llamaba al móvil pero no contestaban.- Vendrán de camino- le dije. Le notaba que se estaba impacientándose pero seguramente no tendrían los móviles a mano.
Se estaba haciendo tarde y la verdad es que yo también me empecé a preocupar. No quería comentar con él nada pero era inevitable. Él no dejaba de decir que ya era tarde, que haber si les había pasado algo, que donde estarían, que si se habrían perdido.... Yo también lo pensaba y me daba miedo verme solo allí con Edu y que a ellos les hubiera pasado algo.
En medio de nuestros pensamientos vimos una luz. Joder eran ellos. Menos mal. Venían con la música a todo trapo, tan felices cantando. Los móviles estaban en las mochilas y ni siquiera los oyeron. Estábamos preocupados – dijimos, pero ellos no nos tomaron en serio.
Montaron su tienda, y nos pusimos a cenar y beber. Beber demasiado como hacíamos siempre que íbamos de acampada.
Javi se puso muy animado. Le decíamos que no voceara y que bajara la música del coche, pero el estaba demasiado animado como para querer acabar su fiesta. Empezó a desvestirse y amenazar que pensaba meterse en el rio. Entre nuestros avisos de deja de hacer el tonto y las risas de Manuel fue corriendo hacia la orilla y se zambullo en el agua. Todos reímos de lo loco que estaba, pero tardaba en salir. Al final no nos quedo mas remedio que acercarnos al rio, llamarle, pero nada. Decidí meterme al agua a buscarle pero era de noche, el agua estaba congelada y yo asustado.
Llamamos a la Guardia Civil y pronto nuestro tranquilo lugar de acampada se convirtió en una fiesta de luces de coches.
NO hemos vuelto a ir de acampada y Javi tampoco.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Bilbao


He amanecido con el sonido de la tele. Están dando un avance de las noticias y yo estoy en la cama como si el mundo no fuera conmigo.
Me he duchado y he bajado a desayunar. Es lo bueno que tiene esta ciudad que uno puede estar solo, con su taza de café, un periódico y sentir que no estas solo.
He bajado por la calle Somera hasta toparme con la Iglesia San Antón. Hace un día soleado y creo que me daré una vuelta por las calles de esta ciudad. El Mercado de la Ribera sigue como siempre aunque yo ya soy más viejo. Me gusta pasear por aquí porque creo que vuelvo 20 años atrás cuando venia contigo y no parábamos ni de día ni de noche. Aprovechábamos cada minuto y esperábamos ansiosos el siguiente día. Siempre fiesta.
Pero ahora estoy solo y ni siquiera se porque he venido hasta aquí y que hago en ese hostal despertándome todos los días con el sonido del telediario en su vieja tele. Tal vez necesitaba acercarme a ti de otra forma porque en el hospital no puedo. Dicen que me oyes, que es bueno que te hable... pero yo no se que creer. A veces pienso que estas ahí y otras que no se donde estas.
Mañana vuelvo a Madrid y aunque nadie sabe porque he venido, yo aquí he podido pasar unos días contigo porque todo me recuerda a ti. Esta vez te contare todas las cosas que hemos hecho juntos en este viaje. Espero que este trajín de ir y venir te despierte y la próxima vez puedas venir tambien con tu cuerpo y conmigo.